Cruj... Cruj... ¡Crujientes!

miércoles, 8 de noviembre de 2017

¡Buenas tardes!

Esta semana llego un poco más tarde  por aquí por un buen motivo: ¡Apuntarme al reto de Cocinando Sabores

El reto de convertir una receta poco recomendada en una más saludable de este mes era sobre las papas. Ahora ya hay de mil sabores. Hasta de paella he visto por ahí (de verdad, ¿papas con sabor a paella? ¿Por qué?). Pero a mí me gusta lo más sencillo, papas al punto de sal. 

Por cierto, por aquí llamamos "papas" a esas patatas crujientes y finas que van embolsadas (ahora también hay gruesas, onduladas... Pero, bueno, como os he dicho: yo soy fiel a lo sencillo). También sé que hay diferentes formas de llamar a eso según de donde seáis. ¡Dímelo en los comentarios porque me encantará saberlo!

Vamos a por ello...

Patatas
Una cucharada de aceite
Sal

Como veis, fácil fácil.

Cuando se lanzó el reto probé a hacerlas fritas cortándolas muy finitas usando un pelador. No me gustó. ¿Por qué? Porque quedaban demasiado finas y muy irregulares. En algunas partes quedaban casi transparantes al cortarlas con el pelador y no se frieron por igual.

En una misma tanda, saqué mi mandolina.


Aquí mejor. Ajusté la mandolina al grosor más fino y quedaron genial. Cuando empezaron a dorarse los bordes, las saqué del aceite.


Pero sigue teniendo un "pero". ¿Cuál? Tenía que hacer tandas de patatas poco a poco para que no se pegaran entre sí y se hizo muy largo el proceso. Eso sí, ¡quedaron buenísimas!

Nuevo intento. Hoy: mandolina y horno. Además, con dos versiones de patatas. Como no podíamos usar otro alimento, he utilizado dos colores.

Pelamos las patatas...


Con el horno precalentado a 180ºC, con calor arriba y abajo, las disponemos en la bandeja de horno con un chorrito de aceite de oliva...



Al salir del horno es cuando le damos el punto de sal. Y, ¡a probarlas!


Os aconsejo que dejéis que se enfríen del todo para despegarlas del papel de aluminio (más de una he perdido por el camino por precipitarme).

¡Qué color caramelo tan bonito!


Gracias a mis padres por cederme su cocina para hacer la receta y las fotos con esa preciosa luz que entra en su cocina.

Una nueva receta que añado a la etiqueta de recetas de 5 ingredientes o menos.

Si queréis ver todas las propuestas, entrad en la etiqueta #EstoTeCuidaLaPatata por instagram.

Y si queréis animaros a hacer esta receta con mandolina, os enseño una super parecida que está en amazon.

¡Hasta el lunes que viene! Os enseñaré lo que hicimos en el 5º aniversario de la Sonrisa Creativa, junto a Karine ♥

Mi monstruito de las galletas

lunes, 30 de octubre de 2017

¡Buenas tardes! ¡Nuevo lunes!

Después de la encuesta del otro día quedó claro que teníais ganas de recetas, así que como la semana pasada os enseñé una receta rápida salada (las empanadillas de Susana), hoy os he preparado una receta dulce...


Mmmmmmm, ¡muy dulce! Llena de chocolate, lacasitos... Porque sí, hay días que necesitamos una dosis así. Y en otoño más. ¿También os pasa? Ahora que anochece antes, dan ganas de estar viendo la tele con una taza de té calentita y una galleta. 

Cualquier excusa es buena, ¿verdad? 


100 gramos de azúcar
Un huevo
60 gramos de mantequilla
120 gramos de harina
5 gramos de levadura
3 gramos de sal
100 gramos de gotas de chocolate
Un puñado de lacasitos

No, no tengo platos bonitos para enseñaros los ingredientes así que todos a una. Además, hoy está batido todo a mano para aquellas que no tenéis un ayudante de cocina. Muy sencillo. Para que os animéis a hacerlas en casa y para que vuestras casas huelan deliciosas. 

Si alguna marca quiere patrocinarme con platos bonitos, ¡yo encantada! jejejeje. 

¡Vamos!

Empezamos batiendo el huevo con el azúcar.


Añadimos la mantequilla a punto de pomada. Esto lo conseguimos dejándola fuera de la nevera un rato antes para que se pueda trabajar con ella. 


Añadimos los ingredientes secos: harina, levadura y sal. 


Echamos las gotas de chocolate. Os recomiendo mejor estas gotas que chocolate cortado pequeñito porque aguantan mejor el horno. Y mejor remover con una cuchara o con una lengua de repostería. 


Para hacer las bolitas es mejor meter la masa en la nevera unos diez minutos para poder trabajar la forma. Cuando hagáis las bolitas bien redondas, ponéis los lacasitos encima de cada bola y de nuevo a la nevera. Solo con tocarlas la masa se reblandece mucho. 


¡Cuatro lacasitos por galleta!

Tardan unos 20 minutos a unos 180ºC. Sabréis que están porque se aplanan y empiezan a dorarse. Se hacen más duras al enfriarse, así que no os esperéis demasiado dentro del horno porque sino al enfriarse se quedan super duras. 


Mi ayudante tenía muchas ganas de probarlas pero le dije que quemaban, así que cogió su Yoshi y ambos soplaron para que se enfriaran antes...


¡Y funcionó! 


¡Deliciosa! ¡Nos comimos hasta las migas! 


La próxima semana no habrá post el lunes porque quiero publicar el mismo día que lanza su nueva propuesta Cocinando Sabores de #EstoTeCuidaLaPatata (en la etiqueta de instagram ya podéis ver una foto mía). 

¡Hasta la semana que viene! ¡Nos vemos el miércoles! 

¡Feliz semana! ♥